martes, 7 de julio de 2026

DR. VICENTE HERRERO SAGASTUME, UN GENTLEMAN DE LA MEDICINA INTERNA.IN MEMORIAM




 

En la vida, hay pilares que sustentan el paso y el devenir del proceso de crecimiento profesional y emocional de las personas. Esos pilares son esenciales para crear entornos de seguridad y de empatía que, combinados con los altos cánones de exigencia en medicina, consiguen que la labor realizada con esmero y esfuerzo consumado logre la construcción de equipos humanos alineados con un propósito común: trabajar intensamente para llegar a un diagnóstico y un tratamiento certero que devuelva la salud a nuestros enfermos.

Y ese entorno de excelencia, aderezado de un clima armónico —no sin los problemas y conflictos propios de la condición humana—, llegó al Hospital General Universitario Santa María del Rosell de la mano del Dr. Vicente Herrero Sagastume, Jefe de Servicio de Medicina Interna del Área 2 de Cartagena, que, con más de cuarenta años de trabajo, fue el responsable del desarrollo de este gran Servicio Médico en la ciudad portuaria, que lo acogió como a un cartagenero más.

El Dr. Herrero, médico militar de formación, no era un médico más ni dejaba indiferente a nadie. Con su planta de casi un metro noventa, su cabellera rubia, sus imponentes ojos azules y su porte noble y elegante —más propio de un actor como Clint Eastwood—, sumados a una inteligencia aguda desbordante y una memoria prodigiosa, supo liderar, tras el fallecimiento del ilustre Dr. Isidoro García Ráez, a unos jóvenes y brillantes facultativos entre los que figuraban los míticos digestólogos Dr. Manuel Roig y Dr. Manuel Herrero, el neumólogo Dr. Fernando Pignatelli o el internista Dr. José Albaladejo, que, entre otros, modernizaron y dieron lustre al cuadro médico en los difíciles y renqueantes años setenta. Su crecimiento profesional y su reputación se hicieron grandes en los ochenta y noventa, siendo el primero y más veterano Jefe de Servicio de la Región de Murcia que accedió a la plaza por oposición nacional.

No seré yo quien haga gala de su rica biografía personal y profesional —trabajo delegable a personas y compañeros que caminaron con él durante largos años y décadas—. Pero como médico que pudo convivir y conocerlo en los últimos quince años de su dilatada carrera profesional, y en calidad de amigo en los últimos veinticinco, tengo que confesar mi enorme admiración por nuestro querido Vicente Herrero, compartida por la mayoría de sus compañeros.

No era un hombre grandilocuente en discursos, no era su fuerte, pero tampoco lo necesitaba. Provisto de elegantes chaquetas, camisas y corbatas, su porte lo decía todo. Amigo de sus amigos, supo dar golpes de autoridad en la mesa para coordinar todos los servicios clínicos de un hospital en constante movimiento y crecimiento como el Santa María del Rosell, y al tiempo era dueño de las mejores y más amables maneras para reconducir un conflicto.

Yo, al igual que muchos, pude ser testigo privilegiado de los acalorados debates de casos clínicos, en un mundo todavía entonces plagado de testosterona y tabaco en las sesiones clínicas. Las tensiones se convertían en jocosos chascarrillos y sonrisas cómplices. Era la época dorada del Manhattan, la mítica sala de sesiones clínicas por las que pasaron numerosos médicos residentes en formación desde principios de los noventa, como el que aquí les habla. El Dr. Herrero, Don Vicente, era una figura respetada: nadie sabía más que él, y nadie mejor que él para afinar el diagnóstico diferencial. Pero también, y nadie más que él, podía hacerlo con tanta elegancia y desparpajo, enunciando complejos y difíciles epónimos que daban nombre a un síndrome complejo.

Don Vicente supo ganarse la amistad de sus compañeros y adentrarse más allá del trabajo, ya fuere en reuniones científicas o encuentros más informales como compartir mesa y mantel con sus eternos compañeros de fatigas. Sus inconfundibles costumbres, como ser amante de la buena mesa, el mus, el dominó, el whisky innegociable de la media tarde, o sus reiteradas visitas a Almonte en sus largas caravanas rocieras, hacían gala de una persona que quería vivir, pero que, al mismo tiempo, quería dejar vivir.

Los que hemos compartido sala de trabajo, gozos, aventuras y diagnósticos imposibles con Don Vicente nos hemos llevado de regalo la sonrisa, el cariño y su casi inmortal figura elegante. Nadie pensaba que este espléndido y singular gigante de la medicina pudiera caer en las garras de la muerte que, por no poder, no pudo arrebatarle el querer despedirse de forma rápida de este mundo, sin sufrimientos prolongados y gratuitos para la familia. Su sonrisa "sin voz" antes de despedirme de él en la planta de Neurología del Hospital Santa Lucía, al recordarle viejas batallas clínicas, fue su último regalo antes de que una sucesión de salvas de eventos isquémicos cerebrales arrebatase su conexión con el mundo físico.

Querido Vicente, aún no nos creemos que te hayas ido, pues hasta hace poco te veíamos pasear por la calle con tu amada y bella esposa María con tu siempre colorido y afable semblante.

Somos muchos miles de ciudadanos y varias generaciones de médicos —que nos formamos bajo tu aura de conocimiento— los que te estamos agradecidos por tu excelencia profesional, tu humanidad y por tu talante cercano con el paciente y los compañeros.

Se nos ha ido un grande de la Medicina Interna, y su magna figura personal y profesional será siempre recordada en Cartagena y en la Región de Murcia.

Descansa en paz, querido Vicente, y goza en el paraíso que te has ganado de la alegría y la sonrisa que supiste entregar a tus seres queridos y a tus amigos.

Tu buen amigo, que aprendió mucho de ti,

 Francisco

domingo, 7 de junio de 2026

ESTA BATALLA NO LA GANARÁN LOS MALOS

 



Frente a la pasividad y al relativismo moral en el que nuestro país y nuestra sociedad están inmersos, la llegada del Papa León XIV a España ha servido de bálsamo moral y de luz en medio de la oscuridad para que muchas personas, entre las que me incluyo, veamos con esperanza lo que nos depara el futuro como sociedad, animando a la juventud a que rompa, sin ambages, los miedos que la paralizan para superar los grandes desafíos que amenazan su porvenir, y que no solo atañen a la incertidumbre laboral o económica, o al derecho a tener una vivienda digna para construir un proyecto de vida o de familia, sino también a vivir en un entorno donde la cultura del esfuerzo, la honradez, la verdad y la defensa de los valores personales sean los promotores de una regeneración social y política.

Vivimos tiempos grises y de grandes claroscuros en nuestro país, donde ha calado la desesperanza y la idea de que solo el enchufismo, el nepotismo y la gratificación onerosa de una lealtad ciega a líderes corrompidos por el poder y el dinero constituyen la única forma de sobrevivir a este fratricida lodazal envenenado en el que se han convertido las instituciones del Estado, que, en no pocas ocasiones, administran de forma espuria los intereses generales de los ciudadanos.

Yo, como muchos otros padres preocupados por la expansiva y sistémica corrupción moral de muchos de nuestros dirigentes, no me canso de decirles a mis hijos que sean testigos de lo que está bien y de lo que está mal, y que sean conscientes de que viven unos momentos históricos de delincuencia y depravación política y social que serán recordados en los anales de la historia democrática contemporánea de nuestro país, donde, una vez más, la fuerza interior genuina de cada persona por hacer el bien se impondrá, pese a la audacia incansable y torticera de las fuerzas oscuras y tenebrosas que recorren muchos pasillos y estancias del poder, las mismas que están instaladas y ramificadas como "árbol en brote" en el mismo corazón de las instituciones que gobiernan nuestro -a veces- renqueante país.

Pero es necesario recordar que existen fuerzas mayores que brotan de la esperanza, de la necesidad de hacer el bien común, del sentimiento de buscar aliento en la justicia y de buscar alternativas a la mentira, que rápidamente carcome, como la polilla, el corazón de las personas. Sus frutos están a la vista.

Hoy, solemnidad del Corpus Christi, el Papa León XIV alienta a los cristianos a la verdadera esperanza de construir un nuevo mundo con ojos limpios y mirada transparente, donde la juventud y nuestros hijos tendrán necesariamente la última palabra y juzgarán las obras de nuestra generación.

 

 

 


jueves, 19 de marzo de 2026

CARTAGENA-MADRID: UN TREN HISTÓRICO Y VERTEBRADOR QUE NOS BIRLARON A CAMARA LENTA





 

Si me dicen que es lo que comparten Cartagena, Cieza y Hellín a fecha de hoy es de forma inequívoca la de haberse quedado en territorios al margen de un país que presume de trenes rápidos mientras va desmontando, pieza a pieza, la red que un día les dio sentido. Es en sí misma la historia silenciosa de una decadencia inducida, administrativamente construida, que ha ido deshilachando la vertebración de la Región de Murcia y parte de Albacete hasta convertir a Cartagena en un casi-cul-de-sac ferroviario, y al Noroeste murciano en un territorio acallado por la resignación.

Los raíles tienen memoria y los que crecimos con el tren como telón de fondo sabemos que la vía hacia Chinchilla no era una simple conexión en el mapa, sino una forma de estar en el mundo. La línea que unía Cartagena con Albacete, pasando por Cieza y Hellín, era la costura entre la España interior y el sureste mediterráneo. Por ella circulaban estudiantes, trabajadores, familias enteras que viajaban a Madrid o a la Mancha, mercancías del puerto camino del centro peninsular, productos agrícolas del Segura y del Campo de Cartagena hacia mercados lejanos.

Durante más de 150 años, ese tren fue símbolo de pertenencia: confirmaba que Cartagena y su comarca no eran una esquina olvidada, sino un vértice estratégico entre mar, industria y agricultura. El viajero que subía en Hellín o Cieza no necesitaba una explicación geográfica; bastaba el billete para saber que formaba parte de una red que enlazaba el Levante con el corazón del país. El mapa ferroviario hablaba un idioma de igualdad básica: todos teníamos, al menos, un hilo de acero que nos unía, y un hilo importante que formaba unos de los ejes estratégicos del mediterráneo y su conectividad con Madrid, inaugurándose esta línea principal y directa en 1865.

Pero la decadencia rara vez empieza con un gran titular. Suele llegar disfrazada de reformas técnicas, de “mejoras de trazado”, de “actuaciones provisionales”. Primero fueron los cambios discretos: variantes, traslados de protagonismo hacia otros ejes, pequeños recortes en servicios que se justificaban por la baja demanda, como si la demanda no fuera, muchas veces, consecuencia de años de abandono.

Después llegó el golpe decisivo: el cierre “temporal” del tramo Murcia–Albacete que, en la práctica, dejó a Cartagena sin su conexión natural con Madrid, y a Cieza y Hellín sin el tren que había estructurado su vida cotidiana. Los trenes híbridos que permitían llegar a la capital madrileña se suprimieron, los regionales se esfumaron del panel de salidas, y la palabra “provisional” comenzó a estirarse hasta confundirse con “indefinido”.

Mientras tanto, se nos pedía paciencia. Se nos prometían plazos que caducaban sin rubor. Cada retraso se justificaba con informes, obras, prioridades cambiantes. Y la vida seguía, pero un poco más lejos. El viaje que antes se hacía encadenando estaciones conocidas se transformó en una combinación de transbordos, carreteras saturadas y la sensación íntima de haber retrocedido varias décadas en derechos de movilidad.

 Cartagena no es un pueblo remoto en mitad de ninguna parte. Es un polo turístico, industrial, militar y universitario. Es puerto de entrada y salida de mercancías y personas, escaparate marítimo de un país que mira al Mediterráneo cuando le conviene. Y, sin embargo, en materia ferroviaria se la trata como a una periferia prescindible, como a un destino al que se llegará “algún día” con alta velocidad, mientras se le retira, en la práctica, la conexión convencional que la sostenía.

Esta desconexión no es solo una molestia para el viajero ocasional. Tiene consecuencias profundas: empresas que pierden competitividad, turistas que optan por destinos mejor conectados, estudiantes y profesionales que se piensan dos veces instalarse en una ciudad cuya accesibilidad depende casi exclusivamente de la carretera. El puerto, al que tanto se apela en discursos grandilocuentes, ve limitada su capacidad de proyectarse tierra adentro con la solidez que otorga una buena red ferroviaria.

En paralelo, el Noroeste de la Región de Murcia y las comarcas del sur de Albacete ven cómo su papel se difumina. Cieza, Hellín y tantos municipios intermedios pierden ese hilo directo con la capital y con Cartagena. La geografía económica se redibuja: donde antes había un corredor articulado, ahora hay fragmentos, espacios que dependen de conexiones indirectas, de la buena voluntad de la carretera, del precio del combustible, de la paciencia del conductor.

Sería cómodo pensar que todo esto responde a una fatalidad técnica, a una suma de circunstancias desafortunadas. Pero la verdad es más incómoda: la desvertebración que vive este eje es, sobre todo, política. Alguien decide dónde se invierte antes, qué líneas se electrifican, cuáles se modernizan, qué conexiones se priorizan en el gran relato de la alta velocidad. Y alguien, por acción o por omisión, ha decidido que Cartagena, su comarca y el Noroeste murciano pueden esperar. Y seguir esperando.

La falta de liderazgo político es, quizá, la parte más dolorosa de esta historia. No se trata solo de señalar al Gobierno central o a una consejería autonómica concreta. Se trata de constatar una cadena de renuncias: alcaldes que se resignan, representantes que se limitan a escribir cartas y notas de prensa, partidos que usan el tren como arma arrojadiza pero no como causa compartida. Cada cual se refugia en su relato, mientras las vías permanecen sin servicio o sin las inversiones necesarias. Pasen a modo de ejemplo por la estación modernista de Cartagena y la verán vacía y desalmada, impropia de una ciudad histórica que es cabecera de una área comarcal de 400,000 personas que ve duplicada su población en los meses turísticos.

En otros territorios, el ferrocarril se defiende como cuestión de Estado, casi como un rasgo de identidad. Aquí, a menudo, se asume que el coche y la autovía son el destino natural, como si el siglo XXI no hubiera traído consigo una conciencia ambiental y social que exige precisamente lo contrario: más tren, mejor tren, tren para todos. Lo que en otros lugares se ha logrado con alianzas amplias, aquí se diluye en pequeños gestos y grandes silencios.

Sin embargo, permítanme decir que no todo está escrito. La misma serenidad con la que uno puede describir esta decadencia inducida debe servir para plantear caminos de salida. No se trata de elegir entre alta velocidad o nada; se trata de poner sobre la mesa una lógica de prioridades distinta.

En mi humilde opinión hay algunas líneas claras que podrían articular una agenda propositiva:

• Exigir la reapertura inmediata del servicio convencional entre Cartagena y Albacete, aunque sea con material rodante modesto, como gesto mínimo de respeto a los territorios afectados.

• Comprometer calendarios verificables para la modernización y electrificación del eje, integrándolo en una visión coherente del Corredor Mediterráneo y de la conexión con Madrid.

• Reforzar el papel de Cieza, Hellín y las estaciones intermedias como nodos de un sistema de movilidad que no puede reducirse a las grandes capitales, recuperando la idea de que el tren sirve también a la España intermedia, no solo a la España metropolitana.

• Construir un frente social e institucional más amplio si cabe del ya existente –empresas, sindicatos, universidades, colectivos ciudadanos, ayuntamientos– que trascienda colores políticos y plante territorios unidos frente a la inercia de la marginación.

En el fondo, el debate ferroviario aquí no es solo técnico ni económico; es una cuestión de dignidad territorial. Mantener a Cartagena y su comarca, junto con el Noroeste murciano y el sur de Albacete, en una situación de desconexión o infraconexión crónica envía un mensaje claro: hay territorios que cuentan y territorios que pueden esperar.

Aceptar esa lógica es renunciar a una idea equilibrada de país y aceptar cada vez más la brecha existente entre territorios prósperos y territorios abocados a la marginalidad en temas de conectividad ferroviaria.

Por eso, contar esta historia desde la serenidad no significa asumirla con resignación, sino nombrarla por lo que es: una injusticia territorial construida a cámara lenta. Y a partir de ahí, decidir si queremos seguir viendo pasar los trenes desde lejos o trabajar, con firmeza y sin estridencias, para que vuelvan a pasar por donde siempre debieron hacerlo.

 


lunes, 11 de agosto de 2025

REGALOS DE LA MADRE NATURALEZA

 



No siempre estamos atentos al regalo que nos brinda la naturaleza. A veces, y quizás más en el estío, por razón de estar durante los días de asueto más en comunión con las noches de verano, nos percatamos, humildemente, de que formamos parte de este mundo y que nuestra insignificancia es compartida con los seres que habitan en nuestro pequeño y modesto planeta, el cual, no deja de representar un minúsculo punto azul-que diría Carl Sagan- que apenas se ve desde la óptica de Saturno.

El abrazar la arena mientras permaneces en posición sentadilla yogui, deleitándote del reflejo de la luz reverberante de una luna rojiza que emerge desde el horizonte, y esperando que una perseida dibuje una traza humeante de sur a norte puede ser una experiencia que trascienda la belleza misma de la naturaleza y que nos haga recordar nuestra posición humilde en el universo.

En medio de esta inmensidad, uno no encuentra respuestas para la incomprensible crueldad que inunda nuestro mundo.

Solo cabe esperar de forma esperanzada, que podamos derribar algunos egos y que podamos con humildad sentir la llamada del consciente que todos llevamos dentro para caminar acompañado hacia la misión que se nos tiene encomendado.

 


sábado, 31 de mayo de 2025

UNA ESPAÑA AL BORDE DE LA QUIEBRA INSTITUCIONAL





Uno de los motivos de preocupación que considero de mayor relevancia en el momento actual de la sociedad española es la degradación progresiva de nuestras instituciones. Se está produciendo un quebranto deliberado de las normas y reglas del Estado de Derecho, impulsado por un intento no solo de alcanzar el poder, sino de mantenerlo a toda costa.


España vive uno de los grandes desafíos de su historia más reciente, y sin duda el más importante desde la instauración de la democracia. Hemos llegado a ver cosas que ni el más iluso ni el más arriesgado prestidigitador habría imaginado. Una España rota en dos mitades, una corrupción política sistémica que alcanza niveles nunca vistos, intereses particulares instalados en el corazón del poder, colonización de interés espurio de las principales instituciones (Banco España, Tribunal Constitucional, RTVE, Fiscalía General y un largo etc.) y un daño enorme al poder judicial, que en muchos casos ya no puede ejercer un adecuado contrapeso frente a un gobierno desbocado, sin límites y sin responsabilidad, que está derogando el Estado de Derecho lentamente.


Como a cualquier ciudadano, me causa estupor preguntarme: ¿cómo hemos llegado hasta aquí?, ¿qué ha ocurrido?, ¿cómo se ha producido esta deriva? La respuesta, para mí, es clara: Pedro Sánchez.

Cuando una persona con rasgos psicopáticos —frialdad, cálculo, asertividad extrema enfocada en la consecución del poder, ambición sin límites y una reiterada ausencia de escrúpulos o empatía— alcanza un poder absoluto, las consecuencias son devastadoras para un Estado democrático. Eso es lo que estamos viviendo.

En este contexto, la ética política ha desaparecido. La moral ha sido reemplazada por un régimen de absolutismo, con instituciones degradadas, dirigidas por marionetas, y un aparato de propaganda narrativa plegado por completo al servicio del presidente. Tras años de abusos, mentiras y el intento constante de vaciar de contenido el Estado de Derecho, hemos llegado a un estado de descomposición nacional que ya no necesita explicación: habla por sí mismo.

No se trata de decir que los de izquierda son malos o que los de derecha son buenos, o viceversa. Se trata de reclamar y reconstruir un país en el que aún haya espacio para la política ética, para la democracia con contenido real. Afortunadamente, aún quedan —aunque pocos— voces disidentes con sentido de Estado que claman por una salida a este laberinto enmarañado.

España se juega mucho. Y los ciudadanos debemos despertar de esta mal llamada democracia, donde ya casi no quedan resortes para frenar el cesarismo de Pedro Sánchez. Es extremadamente peligroso dejar el poder en manos de alguien con estos rasgos de personalidad, que maltrata y degrada a un ciudadano cada vez más empobrecido y desarmado ante una democracia vaciada, cada vez más cercana a la autocracia.

Desde el punto de vista del análisis de personalidad, resulta indudable que este personaje, tarde o temprano, provocará ríos de tinta entre psiquiatras, psicólogos, novelistas y filósofos. Pero el precio que estaremos pagando será una venta por parcelas de un país roto, hecho añicos, del que será muy difícil salir ilesos.

Saldremos de esta, como siempre, pero el precio de la reconstrucción será muy alto.









miércoles, 28 de mayo de 2025

LA VERGÜENZA NO TIENE LÍMITES

 



Sigo impresionándome por el nivel tan alto de desvergüenza y la escasa catadura moral de muchos de los políticos que rigen la vida social, política y económica de nuestro querido —y malparado— país.

Esto no va de izquierdas ni de derechas: va de ética, de moralidad, de principios, de educación, de decencia.

Lo que hoy presenciamos es un esperpento, un teatro nacional en el que el poder se persigue por el poder mismo. Vemos manipulación de las principales instituciones, degradación del debate público, enchufismo descarado, falta de transparencia y ventajismo por parte de unos pocos, que acceden a cargos sin méritos personales ni profesionales.

Y cuando todo esto lo confrontamos con la realidad de miles de familias que luchan día a día —trabajan, estudian, pagan carreras, se esfuerzan por ser mejores—, la herida se hace más profunda. ¿Cómo podemos seguir normalizando estos escándalos que nos asaltan cada día?

Escuchar la radio o leer los periódicos ha dejado de ser un placer. Siempre lo mismo: cloacas, mafias, abusos de poder, prostitución institucional, manipulación mediática, pérdida progresiva de nuestra democracia y de los contrapesos que deberían protegerla.

Y yo me pregunto: ¿dónde están los mejores, cuando los peores nos gobiernan? ¿Dónde están los referentes cuando desde arriba no hay ejemplo, cuando la inmoralidad se exhibe sin pudor y se convierte en norma?

¿Qué futuro les estamos dejando a nuestros hijos, a las nuevas generaciones que están heredando una cultura del enchufismo, la vagancia, el desprecio al mérito?

¿Qué es lo que hace fuerte a una sociedad, si no es la educación y el esfuerzo?

¿Acaso no es cierto que cada vez hay más incultura, un peor nivel socioeconómico y una mayor tolerancia a la inmoralidad?

Personalmente, me siento cada vez más escéptico. Pero no podemos tirar la toalla.

Debemos dar la cara, alzar la voz, exigir honradez, dignidad profesional, dignidad moral y una serie de principios irrenunciables en la vida política española.

Esto no va de ideologías: va de principios. Y es eso, precisamente, lo que más nos falta hoy como sociedad.


lunes, 17 de marzo de 2025

A D. FRANCISCO MONTESINOS PÉREZ-CHIRINOS: " UN CORAZÓN ENAMORADO DE JESÚS Y MARÍA" . IN MEMORIAM

 







Cuando una persona que has querido se va, dejándolo todo preparado, todo sellado y todo pactado con el Padre, sientes un gran vacío y al mismo tiempo una huella imborrable. Sabedor que D. Francisco Montesinos era esa persona querida, amada y respetada por todos, y de que ha sido escogido por “El que nos sostiene” para dejar un testimonio en este mundo, lleno de desigualdades y miserias, nos debería servir para consolar nuestras almas.

Pero ese consuelo no es suficiente, porque se ha ido un gran pilar de la Iglesia, una persona con vocación misionera que ha sabido llamar a muchas puertas para paliar la necesidad, la pobreza, el desánimo y el dolor en muchas familias. D. Francisco tenía una fortaleza natural y una fuerza de empuje inagotable. Nunca se quejaba de los dolores físicos que padecía, nunca existía la palabra “no” en su vocabulario y sobre todo tenía un corazón limpio y lleno de amor. Él amaba a los suyos de forma incondicional. Era una persona fiel y muy amigo de sus amigos.

Todo parece haberse escrito sobre sus grandes proyectos caritativos (Iglesia de San Diego, comedor social de Cáritas, Hogar de Betania, banco de alimentos el Pan y los Peces, etc..) y evangelizadores a lo largo de todo una vida, lo que sin duda ha permitido sostener y ayudar a muchísimas familias que traspasaron el umbral de la pobreza. Pero quisiera humildemente aportar que D. Francisco tenía un corazón muy grande para amar y estaba profundamente enamorado de Jesús y de su madre María.

D. Francisco quería siempre que renováramos nuestra fe, que nos convirtiéramos cada periodo cuaresmal, que sintiéramos a Jesús como amigo cercano, desde la humildad y la sencillez, y que viviéramos la travesía del desierto para proyectar a otras personas esa alegría de sentirnos cristianos y amigos incondicionales de Jesús.

Nunca olvidaré sus retiros espirituales, sus charlas en los cursillos prematrimoniales, sus homilías, ni el día que “casualmente” fijamos en la agenda de la iglesia la celebración de mi boda en la Basílica de la Caridad, en Cartagena, un 13 de mayo, día de la Virgen de Fátima. Pero sobre todo, recordaré siempre su amor incondicional y su amistad inquebrantable. Nunca pidió nada para él: todo para los más "sencillos y humildes" con los que compartía mesa y mantel cada Nochebuena en el comedor social de Cáritas.

D. Francisco nunca estuvo solo, pues tenía y disfrutaba de dos grandes familias, una en su querida Lorca natal y otra en Cartagena en la que dejó muchos amigos del alma incondicionales, que hacía allá por donde pasaba. 

Personalmente, me he sentido honrado, como muchos otros y con más méritos que yo, de haber recibido su cariño, su amor, de haber podido crecer espiritualmente en su querida “Escuela de Padres”, y de haber querido oficiar y preparar con ilusión y cercanía la boda con mi maravillosa mujer en su querida basílica de la Caridad, así como bautizar a mis tres hijos; aunque el auténtico y mayor regalo que me donó, fue el permitirme que siguiera de cerca sus cuidados médicos en la última y frágil fase de su vida...

Su última lección fue el despedirse de todos nosotros con ternura, con alegría y con extrema lucidez el mismo día que marchó al encuentro de la casa del Padre, cogidos de la mano. Lo llamó pronto su amigo Jesús, en medio de una oración angelical y un cántico celestial. Todo fue natural y rápido como ocurre con los “elegidos” y “los llamados “por el Padre.

Solo puedo desearte querido amigo que disfrutes de la vida y el paraíso eterno que te tiene reservado nuestro Padre, al lado de tu amigo Jesús y tu Virgen Blanca.

Hasta siempre querido amigo Francisco. Nunca te olvidaremos. Gracias por todo. 

Francisco Vera

17 de marzo de 2025

 


domingo, 1 de enero de 2023

AÑO NUEVO, ESPERANZA NUEVA


Es propio de los seres humanos albergar esperanzas ante la entrada de un nuevo año, como si de repente olvidáramos las facturas, los problemas laborales y familiares y las malas expectativas económicas de un año en ciernes que se antoja complicado y conflictivo. En cierta manera, saludar un nuevo año tiene elementos catárticos y depurativos para el alma. No en vano, los seres humanos queremos mejorar y saludar con una sonrisa al destino como si este repartiera algún tipo de suerte de magia que borrara de nuestra vida la chatarrería que nos ancla a la pesada rutina diaria. 

Cerrar y abrir un año es sellar lo que no queremos ni oír de nosotros mismos y abrigar un atisbo de brillo de un futuro esperanzador al que nos agarramos a la desesperada. Pues quién no desea tener una salud vigorosa, ganar más dinero, ascender de puesto laboral o mejorar y ampliar horizontes en la vida para agarrar un trozo de felicidad tan efímera como caprichosa.

Hoy es uno de enero, escuchamos con gozo las partituras del concierto de navidad de la saga de los Strauss y el alma se eleva por momentos para mirar con cierta altivez y desde una provisional almenara de felicidad los retos y desafíos que nos podría deparar el futuro. Al fin y al cabo, la felicidad reside – como bien diría nuestro desaparecido y querido divulgador científico Eduard Punset- en la antesala de la felicidad. Disfrutemos y saboreemos pues de esta antesala, que el toro viene pronto con los cuernos duros y por la espalda. 

Pero no me crean por aguafiestas o agorero de malas nuevas. Sí les digo que preparémonos y no desfallezcamos ante los problemas o las malas experiencias que previsiblemente vivamos. Sean moderadamente optimistas y pónganse objetivos realistas y alcanzables. Trabajen en su sueño día a día para que este se haga realidad. No permitan que nadie les dibuje y les trace un destino que a todas luces parecía que estaba predeterminado para ustedes. 

Mírense al espejo, permítanse una sonrisa amable, y alcen la voz diciendo ¡sí puedo!

Feliz año a todos 

 

 


martes, 31 de diciembre de 2019

GRATITUD EL ÚLTIMO DÍA DEL AÑO






El último día del año debería ser vivido de forma especial. Y no solo me refiero a los festejos bulliciosos de pre y post campanadas con los que me voy sintiendo cada vez menos identificado. Cosas de la edad que diría uno.

Una mirada introspectiva y reflexiva, aunque fuera de unos breves minutos debería servirnos y bastarnos para observar y definir lo que hemos atado y desatado en el año que se cierra en todos los aspectos de la vida, desde lo más banal a lo más profundo y personal.

Deberíamos incluso sobrepasar el veredicto emocional y subjetivo que hacemos todos los días de Nochevieja, cual juez implacable, que acaba con los ricos pormenores del año que finaliza y nos impide ver lo bueno y lo logrado, o simplemente nos empuja a renunciar a sacar provecho de las lecciones vitales que nos dejan aquellas circunstancias que nos han provocado dolor y sufrimiento. 

Vivir en estado de gratitud permanente con la vida, aunque las vicisitudes personales hayan sido duras o muy duras, o despedir el año con lágrimas en los ojos pero con la firme convicción de que han sido oportunidades para crecer y fortalecernos, son formas positivas de asomarnos con determinación y valentía a los retos del año que se abren delante de nuestros ojos.

Una visión agradecida del año vivido que finaliza nos permita poner en perspectiva nuestras frustraciones, nuestro dolor y nuestras debilidades, nos llena de humildad y de gozo por lo que realmente es importante y nos ayuda a despojarnos del pesado sallo que hemos portado durante largo tiempo.

Una sonrisa reflexiva es una forma de gratitud reparadora y una manera de encarar con buen animo y esperanza el nuevo año y de despedir con dignidad el que nos acaba de abandonar.

Sonriamos pues como el que se siente agradecido por lo ya vivido y por la oportunidad de mejora que nos ofrece  el año nuevo




viernes, 25 de agosto de 2017

LAS VOCES DE NUESTRAS VIDAS






Puede que para usted pasen completamente inadvertidos estos grandes maestros de la voz y de la interpretación. Les hablo de los actores y actrices de doblaje en español y que son de reconocido prestigio mundial. No les hablaré ni me extenderé en lo poco reconocido y, ocasionalmente, muy denostado oficio de actor de doblaje. Al fin y al cabo, y como ellos mismos proclaman, trabajan en la sombra y dan la voz de afamados actores y actrices de primera línea, por lo que ellos deben pasar a un segundo plano.

Por otro lado, están acostumbrados a recibir críticas a diestro y siniestro, bien de los movimientos más esnobistas que defienden a ultranza el visionado del film en versión original, desde sectores educativos que ven en el doblaje al español una clara desventaja, respecto a otros países, a la hora de avanzar en el aprendizaje de un segundo idioma, o desde los propios actores de cine y teatro, que no en pocas ocasiones, han desprestigiado y mirado con desdén a los actores que doblan en un estudio.

Razones, probablemente, no les falten, pero debemos admitir que un excelente doblaje hacen igualar o mejorar, si cabe, una gran obra cinematográfica en versión original, y ello contribuye, sin lugar a dudas, a disfrutar en su plenitud los detalles finos que nos ofrece o nos regala la mirada de un primer plano, que probablemente, pasaríamos por alto si estuviéramos atentos a un subtítulo.

Este oficio no es para nada fácil, y es que poner la voz a grandes actores y actrices, que a su vez hacen un gran papel, no deja de ser un acto de simbiosis y magia interpretativa que se reproduce en un habitáculo de 20 metros cuadrados, con un micrófono y una pequeña pantalla, lo cual, no debe ser nada glamoroso. Sin embargo, es en estos estudios-zulos, en donde estos profesionales realizan un excelso trabajo de sincronización, adecuación del timbre de voz y cambios fugaces de registros que hacen verosímil y creíble el que estemos delante de la mismísima Cleopatra, Indiana Jones o Hannibal Lecter.




Hannibal Lecter en "El Silencio de los corderos" interpretado por Anthony Hopkins y magistralmente doblado por Camilo García.


Si les hablo de actores del doblaje del panorama actual como Salvador Vidal, Camilo García, Pepe Mediavilla, Jordi Brau o de actrices como María Luisa Solá, Mercedes Montalá o Nuria Mediavilla, probablemente, se encojan de hombros; pero si les menciono las voces de Ed Harris, Anthony Hopkins, Morgan Freeman, Tom Hanks, Glenn Close, Sharon Stone o Jodie Foster, por mencionar a algunas de las estrellas del celuloide, se les cambiaría completamente la cara y no podrían disociar sus afamados rostros de sus maravillosas voces dobladas en el idioma cervantino.



Doblaje de Robert de Niro (Al Capone) en "Los intocables de Elliot Ness" por Ricardo Solans




                        


Doblaje de Ed Harris en "el Show de Truman" por Salvador Vidal

                          

Doblaje de Morgan Freeman en "Cadena perpetua"por Pepe Mediavilla



La gran maestra María Luisa Solá interpreta y pone voz, entre otras grandes actrices, a Carrie Fisher (Princesa Leia), Glenn Close, Sigourney Weber o Susan Sarandom 





El gran maestro Constantino Romero queda en el recuerdo de todos por sus míticos personajes a los que su voz dio vida: Darth Vader, Terminator y la mayoría de los films de Clint Eastwood


¿Podrían acaso no relacionar al Dr House (interpretado por Hugh Laurie) a su célebre voz en español, cuyo doblador es el maestro Luis Poscar? ¿Podrían imaginarse a Robert de Niro, Al Pacino o a Silvester Stalone sin la peculiar voz burlona y desafiante que imprime Ricardo Solans? ¿Se atreverían a ver a personajes como Darth Vader, Terminator o Harry el sucio en versión original, una vez impresionados de la voz grave y poderosa de nuestro ya desaparecido Constantino Romero?




Luis Poscar interpretando a Hugh Laurie en la mítica serie Dr .House

El cine es parte de nuestra vida, y la voz que prestan estos actores a nuestros héroes y personajes favoritos del séptimo arte forma parte de nuestro embalaje vital, nuestro aprendizaje y nos moldea e inspira en muchos ámbitos de la vida.

¿Acaso la vida misma no se nutre de motivación, drama e inspiración?

Disfruten, pues, de las voces que en la sombra nos brindan estos grandes maestros y actores del doblaje, que tanta felicidad y tantos recuerdos nos han proporcionado en las diferentes etapas de nuestras vidas.

Sirva este modesto blog para hacerles mi personal homenaje a los actores y actrices de doblaje que por su profesionalidad y maestría, han prestigiado el oficio de actor de doblaje a uno de los principales idiomas del mundo: el español.

Grandes voces del doblaje español. Disfruten.






viernes, 7 de julio de 2017

TABLETAS DE CHOCOLATE EN LA ARENA








Las cosas cambian y los estereotipos también. Un día poco apacible en la playa puede ser el idóneo para espantar al común veraneante de chancleta, sombrilla y nevera, y atraer a los más esculpidos deportistas, que aprovechan la ausencia de sombrillas, para colocar las redes del vóley playa o las porterías de fútbol.

De repente, se da uno cuenta del cambio generacional y de la importancia que tiene para los veinteañeros nacidos en los 90 el mantener unos pectorales moldeados o unas tabletas de músculos abdominales prominentes. Y la escena que observé no tenía desperdicio: al tiempo que veía como los musculados deportistas hacían los primeros ejercicios de precalentamiento de una sesión deportiva en familia que prometía, había profusión de fotos con los hijos, con las poses correspondientes, para demostrar a la prole la importancia de mantenerse invictus ante el implacable y corrosivo paso del tiempo.

Siendo consciente de los beneficios incontestables e ineludibles de mantenerse en forma y el de lograr un cuerpo fibroso y/o atlético en términos de salud física y de elevación de la autoestima, no puedo caer en la tentación de hacerme a mi mismo algunas reflexiones, a saber, las consecuencias de un narcisismo inusitado amparado en la proyección del modelo físico a imitar en una sociedad cada vez más perdida y con mayor ausencia de valores, el perjuicio de provocar exclusión social de personas ricas en valores pero menos agraciadas físicamente, o el grado de obsesión y de esclavitud mental que provoca esta nueva forma de venderse al mundo- vales lo que aparentas y no lo que eres-, en detrimento de invertir o repartir nuestro limitado tiempo y de forma equilibrada a otros menesteres aún más importantes en la vida del individuo que el de machacarse horas y horas en el gimnasio.

Y a partir de la famosa y célebre frase del filósofo francés rebelde de la ilustración Voltaire, "lo perfecto es enemigo de lo óptimo", me surgen nuevas preguntas, cuyas respuestas aún desconozco ¿Cómo gestionará esta nueva generación amante de lo bello y lo aparente, la frustración y el fracaso? ¿Hacia qué modelo de sociedad caminamos? ¿Qué tipo de relaciones sociales construirá este narcisismo de siempre pero elevado a la potencia a través de nuestras redes sociales?


Solo sé que por un momento me preocupó el que un porcentaje elevado de nuestros jóvenes tengan tabletas de chocolate. ¿Miedo escénico? 

viernes, 22 de julio de 2016

ÁNGELES EN LA TIERRA






Existen y no son solo ángeles custodios, sino de carne y hueso como usted o como yo, y en la mayoría de los casos permanecen en el anonimato. Nos acordamos de ellos cuando acontece un terrible acontecimiento y en el que por desgracia hay fallecidos. Muchas de las personas que ahora viven lo hacen gracias a estas personas que estuvieron en la hora y en el momento adecuado.

Los vemos cuando acogen en sus casas a personas que lo han perdido todo tras peregrinar medio mundo en calidad de refugiados de guerra; cuando asisten al herido y no corren despavoridos llevados por el pánico en medio de un atentado terrorista o una catástrofe natural; cuando te dispones a cruzar la carretera sin advertir que un camión va a embestirte y aparecen de la nada tirando repentinamente de tu chaqueta para salvarte de una muerte rápida y segura, y sin tiempo real para poder agradecérselo como es debido.

No tienen vistosas alas blancas en la espalda, pero sí una poderosa aura que los rodea. La sonrisa no la pierden y se cruzan contigo para seguir rápidamente su rumbo. En ocasiones acompañan al enfermo, los alimentan y cuidan de su familia, cuan buen samaritano en momentos de gran infortunio. La gratuidad, el anonimato y la “gracia” de hacer el bien a quienes así lo necesitan forma parte de su forma de entender este endiablado mundo.

He visto algunos ángeles en el medio en el cual trabajo. Solo con ver el testimonio que han dado te quedas impávido y te dejan boquiabierto y paralizado por la admiración que producen sus obras.

Es posible que usted y yo no seamos lo que se dice precisamente buenos samaritanos, pero quién sabe, lo mismo y en un momento dado aparecemos como ángeles terrenales en medio de la desgracia ajena.



sábado, 16 de julio de 2016

EN LAS PROFUNDIDADES DEL VERANO







A mi juicio, vivir y disfrutar del verano no es sinónimo de estar apalancado en una tumbona y dejar reposar una barriga cervecera en medio del extenuante y agotador estío. Más bien es seguir ocupado con tareas que permitan desconectar buena parte de nuestra computadora cerebral- que anida principalmente en el hemisferio izquierdo- y dejar al descubierto otras habilidades que no potenciamos por culpa de nuestra agotadora forma de vivir que obviamente no estoy dispuesto a recordarles.

Desde luego estar en contacto con la naturaleza es un buen comienzo: bien en la montaña; al lado de un lago; un paseo entre los árboles o por la arena mientras nos relajamos mirando el mar azul. Tomar oxígeno, deleitarnos del estar aquí y disfrutar del ahora es todo un lujo que no podemos ni debemos perdernos. Practicar el deporte que abandonamos o no seguimos con constancia durante el resto del año, aunque sea una suave caminata, es otra de las bondades que nos ofrece esta estación. Otro aspecto importante en nuestra era tecnológica es abandonar y/o no tocar, salvo para lo más imprescindible, nuestras tabletas y nuestros Smartphones. Regresar aunque sean unas semanas a la era analógica tiene su gran recompensa y les proporcionará unos beneficios en términos de salud mental y de reserva neuronal necesarias para aguantar estoicamente los reveses y el agotamiento de la larga temporada que se nos avecina a partir de otoño.

El retomar los hobbies, iniciar una buena lectura, acudir al cine, disfrutar de un concierto o de una obra de teatro, o simplemente el tener un poco de arrojo y gallardía para buscar algo nuevo que pueda captar nuestra atención y que al mismo tiempo pueda enriquecernos es una de las apuestas seguras para recargar pilas sin tener que pensar o agobiarnos por la rutinaria y estresante forma de vida que la mayoría de las personas tendrán tras el estío y a orillas del mes de septiembre.

Durante el verano debemos explorar emociones, gustos y paladar, así como compartir los momentos de ocio, bien en familia o con amigos. Cometemos algunos excesos y algunos atropellos gastronómicos, pero a veces necesarios para rebajar el rigor y las normas que nos atenazan la rutina diaria.

El verano es tiempo de soñar, de crear, de disfrutar y de sorprenderse a uno mismo con otras facetas o con otras tareas inexploradas y que en antaño nos creíamos del todo incapaces por falta de tiempo o por miedos irracionales. Solo el plantearlo puede ser el principio de una nueva senda en nuestras vidas.

Hay que disfrutar pues de las oportunidades que nos ofrece el verano dentro de nuestras humildes posibilidades. No olviden que en la sencillez de las cosas estriba lo esencial para disfrutar de esta maravillosa estación.

En las profundidades del verano admito que me pierdo y me reencuentro, reflexiono, contemplo y sonrío. Hasta puedo escuchar la música del mar y divisar el infinito cielo azul en el que sobrevuelan pequeñas nubes blancas.

Y uno se da cuenta que el tiempo se estira y hasta se para.










martes, 12 de julio de 2016

" MY LOVELY" SOPA VERDE





                                                       

           
        Imagen actual del Mar Menor (julio 2016),que ofrece un aspecto verdoso y turbio


Ríos de tinta y reportajes en todos los medios de comunicación a propósito de la cloaca fitoplanctiana en la que hemos convertido lo que alguna vez fuera un tesoro, y que durante décadas ya venía exclamando y solicitando ayuda, cual enfermo en fase crítica demanda oxígeno, ventilación, antibióticos y analgesia.

Entre todos la matamos y ella sola se murió, rezaba el refrán español, y no veo mejor ejemplo para aplicarlo que en el de la muy enferma laguna salada marmenorense. Pero no solo deberían echar el muerto a los “malos e indecentes agricultores que con pozos ilegales echaban la salmuera y los vertidos cargados de nitratos a la rambla del Albujón”. Quizás habría que plantear problemas de mayor calado y de orden suprarregional, como el por qué no llegaba suficiente agua a los regadíos, por qué no hubo control de los pozos ilegales, por qué la CHS se ponía de perfil anta la evidente falta de agua en estas tierras de secano y proliferación no controlada de regadíos, o por qué la CCAA de Murcia y las consejerías de Agricultura y de Medio Ambiente se hicieron cómplices con su silencio de la sucesión de delitos ecológicos en el Mar Menor.

Pero por no salvarse, no se salvan ni los veraneantes habituales, incluido quién les escribe, quienes habríamos puesto nuestro granito de arena, amén de nuestra ignorancia que para nada nos exonera de delito moral ecológico, de haber expoliado el Mar Menor y sus añorados tesoros, como al caballito de Mar, al cangrejo del Mar Menor, las chirlas, los bancos de mújoles, langostinos, salmonetes, doradas, caracolas, etc..






                           Ejemplar del caballito de mar en el Mar menor




La decadencia de la laguna del Mar Menor es proporcional al grado de incompetencia de nuestros dirigentes y al grado de ignorancia y falta de cultura de protección medioambiental ciudadana, a lo que deberíamos sumar la sucesión de delitos ecológicos bajo el plácet de las administraciones regionales y ministeriales responsables, de lo que pudiera deducirse una conducta prevaricadora por omisión o inacción, al no haber regulado de un lado la actividad agrícola ilegal y el control de sus vertidos al Mar Menor, y de otro, por no haber acometido las medidas preventivas que regulaban las distintas formas de protección medioambiental del que goza el Mar Menor. La falta de liderazgo político, sumada a la presión de los diferentes lobbies agrícolas y turísticos solo hizo el resto.







       Vertidos en la desembocadura de la rambla del Albujón al Mar Menor


La paradoja es que ha sido necesario que hablara nuevamente el Mar Menor en su lecho de muerte con la aparición de esta segunda plaga de microalgas, - la primera fue la invasión de las medusas y no escuchamos ni entendimos bien el mensaje- para que identifiquemos a nuestra laguna como la gran «sopa verde» turbia litoral de Europa, impacto mediático este que con toda seguridad catalizará y hará de efecto booster de los planes de regeneración que, in extremis y de forma imperiosa impulsarán nuestros queridos representantes políticos. Lo malo es que ya no sabemos si esto es un segundo toque de atención de la madre naturaleza o simplemente debemos prepararnos para expiar nuestros pecados con otro siniestro funeral ecológico de la mano del hombre.


Francisco Vera
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viernes, 15 de enero de 2016

BLADE RUNNER: LA DISTOPÍA QUE SE HIZO REALIDAD





Los Ángeles, 2019 


El mundo es hoy más oscuro y gris que hace treinta y cuatro años. Es cierto que aún no podemos dar respuesta a la pregunta de si los androides sueñan o no con ovejas eléctricas como postulaba el gran autor americano Phillip K. Dick, pero poco tiempo nos falta para ello. Pero lo que sí podemos aventurar es que buena parte de los supuestos que se presentan en la obra cinematográfica de ciencia ficción "Blade Runner", considerada como de culto del ya casi octogenario cineasta Ridley Scott, se han cumplido a fecha de hoy.


Rick Deckard, policía Blade Runner
En este film en el que un trepidante y atormentado expolicía caza androides o pellejudos, perteneciente a las famosas brigadas de Blade runners, y un androide o replicante de la brillante generación Nexus-6, como Roy Batty, creado en las mismas entrañas de la inalcanzable e inexpugnable Tyrell Corporation un 8 de enero de 2016 como esclavo soldado de combate destinado a la colonización sideral, y cuyos papeles fueron interpretados de forma magistral por Harrison Ford y Rutger Hauer respectivamente, hacen eclosión en un mundo distópico contaminado, sin ozono y sin luz, lleno de enfermedad, desesperanza, ruido y soledad al mismo tiempo, en una megametrópoli como Los Ángeles de 2019, en el que millones de personas sobreviven, se apostan en las calles y se mezclan en medio de un caótico y estruendoso centro urbano cosmopolita que está atrincherado y plagado de grandes paneles luminosos de multinacionales o de comercios con carteles de neón que se publicitan en chino o koreano.


Diseño del Set de una calle futurista de Los Ángeles en Blade Runner (1982)


Pekín
Hoy en día, asistimos a la triste realidad de grandes capitales, como Pekín, en los que para caminar es necesario una mascarilla para filtrar las partículas de polvo de la contaminación provocada por gases de nitrógeno o de dióxido de carbono producidos por los combustibles fósiles, o de como el cambio climático y el calentamiento global del planeta por la emisión de gases con efecto invernadero es un hecho tangible y evidente por todos. El deshielo progresivo de los polos, la desaparición de icebergs, y el adelgazamiento de la capa de ozono son preocupantes. 

Por otro lado somos testigos de los grandes e increíbles avances en inteligencia artificial, nanotecnología, ingeniería genética recombinante para resolver enfermedades genéticas hereditarias, infecciones virales adquiridas o cáncer, así como los nuevos hitos en aeronáutica que nos acercarán en breve a la Luna y Marte o nos permitirán viajes espaciales alrededor de nuestro planeta.  Los coches podrán en breve dirigirnos al destino fijado en piloto automático e incluso volar, y los terminales telefónicos ya son auténticas computadoras móviles con los que podemos hacer prácticamente todo.


James Hong, interpretando a un ingeniero genético de ojos (Blade Runner, 1982)


Todos estos adelantos tecnológicos han sido tan increíbles como no pocas veces oscuros y miserables las intenciones de grandes multinacionales y de gobiernos por mantenernos bajo control y vigilancia en un mar de felicidad digital. Hoy más que nunca navegamos por la Red cada vez más solos y perdidos, soñando con escapar a alguna colonia sideral, aunque sea a través de una pantalla tridimensional, un videojuego o una tableta. Hoy en día se vive con menos espacio y sin ventanucos por los que atisbar un rayo de sol en medio de sórdidos vapores ambientales que nos impiden la visión y la respiración.

¿Qué fue de la meditación, de la lectura no digital, del contar cuentos, del paseo por parajes naturales, del diálogo entre amigos, hermanos e hijos, de la familia, de los valores, en definitiva, lo que nos hace sana y genuinamente humanos?


Roy Batty, replicante Nexus-6


Sí, he visto cosas que no creeríais, como diría el replicante Nexus 6, pero sería necesario el plantear si muchas de estas innovaciones que para algunos constituyen auténticas deidades icónicas tecnológicas que nos aportan rapidez, comodidad y conexión con el “matrix digital” nos aporta autentica liberación o una lenta e inexorable esclavitud.

Como diría el pellejudo Roy Batty, “es hora de morir”,  sobre todo para los que nunca pudieron abandonar aquel romántico mundo analógico.